domingo, 12 de abril de 2015

Un sentimiento. Una emoción.

Posiblemente nadie o casi nadie lea este artículo porque este espacio está casi condenado al olvido y al abandono. Pero hoy, después de 10 años abonado a Baloncesto Fuenlabrada, después de vivir un descenso, un ascenso y tropecientos años continuados en la élite, he tenido la necesidad de escribir unas líneas para decir lo que pienso y lo que siento. Solo espero que este texto haga pensar a más de uno, para volver a recuperar ese sentimiento perdido.

Pertenecer a la familia de Baloncesto Fuenlabrada no es fácil. Bueno, para algunos sí, que el año que viene el equipo descenderá y desaparecerán del mapa para volverse a subir al carro cuando volvamos a jugar contra el Madrid o contra el Barcelona. Soy un novato en todo esto, ya que 10 años se quedan cortos comparado con gente que lleva 16 o 18 años en este equipo.



Recuerdo que un amigo me dijo hoy que llevaba abonado desde 1999. Desde 1999 apoyando al equipo, a un club azul con unos valores y unas señas de identidad muy marcadas: gente de la casa, comprometida, con un entrenador de largo plazo y haciendo bloque. Afición entregada que hacía del pabellón una aldea gala: los romanos que venían a pelear por la victoria salían derrotados una y otra vez.

Este año me dice que ya no tiene ilusión. Que siente que es diferente. Yo después de 10 años, y muchos otros después de casi 20 siento lo mismo. Creo que este equipo ha perdido su identidad. Una identidad crucial para permanecer en la élite. Una característica común de nuestros buenos años: un equipo "bregador" con hombres como Guardia, Solana o Ferrán, acompañado de 2-3 nombres venidos a menos que querían resurgir, y una o dos promesas que si salían bien dejarían mucho dinero en nuestras maltrechas arcas.

Se ha perdido todo. Ya no veo un bloque entregado al club y a la ciudad.  Solo un nombre, Javi Vega, el cual puedo ver que está tanto o más jodido que todos nosotros por ver a nuestro equipo abajo del todo. Los que somos de (y del) Fuenlabrada desde siempre, vemos como esta situación nos supera. Como poco a poco nuestro club se va a menos y es cuestión de días que se confirme que el año que viene nos vamos a la Adecco Oro.

Este año ha sido especialmente duro: 3 entrenadores, 4 bajas en el equipo (Baron, Papamakarios, Burtt, Andrés Rodríguez) y 3 entrenadores que han salido (Casimiro, Hugo López y Sergio Jiménez). Dos jugadores que ni agradan a la afición ni acaban de entrar en el equipo (Clark y Josh) y una situación de desaliento total que tras el partido de hoy se ha convertido en un auténtico mazazo para la moral de la afición.

Estaba todo de cara: había perdido Andorra, Manresa y Sevilla y ganando nosotros nos íbamos a jugar todo a cara de perro contra San Sebastián y Manresa en las próximas jornadas. Era posible. Ahora estamos en la misma situación, teniendo que ganar esos dos y a otro más (entre Caja Laboral, Joventut, Tenerife y Valencia Basket). Maldita paradoja, el partido ante nuestro mejor entrenador, Salva Maldonado, puede ser el que certifique definitivamente nuestro descenso...y el Valencia que comenzó entrenando otro de "los nuestros", Velimir Perasovic puede ser nuestro último partido en ACB.

Esta vida está llena de casualidades.

Lo que está claro, es que alguien tiene que dar la cara. Ni los jugadores tienen toda la culpa, ni los entrenadores tienen toda la culpa, ni el presupuesto tiene toda la culpa, ni la afición tiene toda la culpa. Yo lo tengo claro. No apoyo las decisiones que ha tomado nuestra directiva durante los últimos tiempos (desde la destitución de Porfi Fisac, siento que este equipo va totalmente a la deriva). No apoyo la situación que se ha creado con una afición totalmente dividida. No apoyo esto. Soy un aficionado "de la casa" que mucho tiempo ha se abonó a un club que le creaba un sentimiento. Una emoción. Una necesidad de estar en el Fernando Martín y que ahora se encuentra sin emoción. Sin sentimiento. 

Únicamente Jodido.

Hemos perdido en la cancha a Guardia, Solana, Ferrán y Perasovic. Hemos perdido nuestro bloque y nuestra identidad. Incluso nuestro color. Ahora nos queda uno, un jugador de Fuenlabrada, uno del club, una persona que lleva más años en esto que todos nosotros. Construyamos un nuevo tridente mágico en torno a él. Levantémonos. Aprovechemos un año en el infierno para recuperar todo lo que un día fuimos.


El año que viene jugaremos en Adecco Oro si no cambia nada. Pero NOS LEVANTAREMOS. Recuperaremos nuestra identidad, recuperaremos nuestra seña. Nos darán la gran hostia pero volveremos a ser ÉLITE del baloncesto nacional. A pasear nuestras camisetas, nuestras bufandas y nuestro aliento por las mejores canchas ACB.  Eso sí, la afición más viajera (que este año incluso ha estado en la Andorra de Solana) NO MERECE ESTO.

VOLVEREMOS A SER LO QUE UN DÍA FUIMOS. VOLVEREMOS A SER BALONCESTO FUENLABRADA. Empecemos por volver al azul... 


Es mi humilde opinión desde el máximo de los respetos. Y no voy a permitir faltas de respeto en los comentarios, en caso que haya alguno...

@bbarretea

5 comentarios:

  1. Desde Manresa espero que os vaya bien en vuestra "resurrección",enserio, Suerte!

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  2. Muchas gracias de verdad... la situación es complicada, pero ¡Volveremos!

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  3. A lo mejor es necesario un año en adecco oro para resetearlo todo y empezar una temporada con una programación en condiciones. Vamos a dejar de una vez de improvisar continuamente.
    Ánimo FUENLA!!

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  4. Directiva dimisión

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  5. Bueno, muy estenso todo lo que has escrito. En parte siento lo mismo, que este año no ha sido lo mismo, no desde que se fue Salva Guardia y cada vez la motivacion es menor.
    Respeto a lo de Vega, no estoy nada de acuerdo, es el capitan, es de la cantera, pero ni ejerce su estatus en la pista, ni tiene la garra necesaria para el Fuenla y es imperdonable que con el fisico que tenga no haga otra aportacion que no sea la defensa. Ya se ha escuchado mas de una vez ese dicho en el baloncesto de ....... si yo tuviera esa genetica......

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