domingo, 12 de abril de 2015

Un sentimiento. Una emoción.

Posiblemente nadie o casi nadie lea este artículo porque este espacio está casi condenado al olvido y al abandono. Pero hoy, después de 10 años abonado a Baloncesto Fuenlabrada, después de vivir un descenso, un ascenso y tropecientos años continuados en la élite, he tenido la necesidad de escribir unas líneas para decir lo que pienso y lo que siento. Solo espero que este texto haga pensar a más de uno, para volver a recuperar ese sentimiento perdido.

Pertenecer a la familia de Baloncesto Fuenlabrada no es fácil. Bueno, para algunos sí, que el año que viene el equipo descenderá y desaparecerán del mapa para volverse a subir al carro cuando volvamos a jugar contra el Madrid o contra el Barcelona. Soy un novato en todo esto, ya que 10 años se quedan cortos comparado con gente que lleva 16 o 18 años en este equipo.