miércoles, 21 de marzo de 2012

Crónica de un despertar del sueño.

Martes, 19.00 horas. Toda la ilusión del mundo por delante. Un sueño, una afición, una comunión. Y es que desde la Copa del Rey nada salía como es debido. Bueno, directamente ni como es debido ni como no lo es. Era catástrofe tras catástrofe.

Derrota tras derrota y ésta era una oportunidad única, inigualable e increíble para poder dejar atrás cualquier fantasma del pasado y meterse en una Final Four. La primera Final Four de la historia de Fuenlabrada. La primera gran opción de levantar un título de máxima competición. Y es que, hasta el momento Fuenlabrada cerraba una serie impecable de 13-3 en la competición, destacando dos victorias ante Besiktas Milangaz en la fase de grupos.


Ahora es cuando nos preguntamos...¿Hubiera sido mejor ser segundos y enfrentarnos a Artland Dragons? ¿Ha sido conveniente tanto esfuerzo para tirarlo por la borda y comprometer la Liga ACB?

Martes. 20.00 horas. El árbitro (cuya actuación fue deleznable) y sus dos acompañantes en esta competición con un nivel acojonante en cuanto a fundamentos arbitrales daban el pitido inicial del partido definitivo.

Debemos decir, a todo esto, que los señores colegiados mantuvieron una actitud que bueno... Destaca cuando en una acción de juego, un jugador local se queja al colegiado y éste se cruza de brazos mirándole fijamente, sacando pecho como diciendo...aquí mando yo porque sí y punto.

 Fuenlabrada enseguida se fue del partido con un parcial aterrador (2-10) encajado en el primer cuarto. Del partido poco más puedo hablar, salvo un par de veces que Fuenlabrada hizo la goma y empató el encuentro, pero rápidamente 3 o 4 jugadas de desacierto (o errores tontos) le dejaban a 5-6 puntos de distancia de los rusos. Hasta que el tercer cuarto fue decisivo. Una rápida reacción dejaba el 42-44 en el electrónico pero se estiraba de nuevo al 48-57 que aumentaría al 49-63. 

Al final, 65-80 y victoria para Moscú. Los jugadores mostraban un cansancio físico notable debido a que la costumbre no son jugar 5 partidos en 8 días, con viaje de decenas de horas de ida y vuelta incluído.

Aun así, el empuje de la afición fue constante y considerable. Aunque bueno, cabe destacar que se echaba en falta a Adrián Laso, un 5 puro en el equipo. Desde el inicio, Kirk Penney lo intentaba, pero este es el ejemplo más claro de como una mentalidad puede llegar a comerse un jugador. Sí, promedia puntos pero a costa de lanzar hasta la zapatilla. Y como no le entren las primeras...se pierde para todo el partido. Ayer fue una muestra más de un killer estrellado, un jugador que llegaba con el cartel de anotador y no ha podido soportar las presiones de la grada que apuntaban 10000 ojos sobre sus actuaciones.

Unido a todo ello, la baja de Lubos Barton del equipo. Casualidades o no, desde que el checo marchó del vestuario, el equipo está enrarecido. El ambiente que se vive permite que se masque la tensión y la tragedia desde kilómetros de distancia. A su llegada a la Penya, un balance de 4-1. En Fuenlabrada un balance que mejor no menciono. Triumph supo plantear su partido, anular a los dos hombres del anterior encuentro, y con ello a todos los miembros de la plantilla.

Muy superiores en rebote (aspecto fundamental en el equipo y que desde que Laso, Sené y Ayón marcharon va de mal en peor) no contaban con el factor Joseph y su gran defensa apuntalada en una intensidad de juego espectacular, aunque de poco sirvió. Y es que es admirable como este jugador acepta que, tras finalizar su contrato, ver que no es renovado, verse sin equipo, y cuando se le ha necesitado tirar de él como si nada. Y ha vuelto con las mismas ganas con las que vino.

Por favor, renovación inmediata. No por un año. Sino por lo que le queda de carrera. Un tío así lo quiero en el equipo de mi ciudad. 

Javi Vega estuvo perdido todo el encuentro, se dejó comer la tostada en la zona (y todo lo demás), unido esto al desacierto de Saúl Blanco y de Mike Hall. Un Mike Hall del que hablaremos al final.

Pero todo en esta vida tiene su fundamento. Y para mí esta derrota está apuntalada en el mal hacer de los bases (para mi, Quino Colom hace mucho que perdió el norte) y en la falta de rebote. Si por mi fuera, Quino no hubiera sido renovado. No entiendo por qué, cuando estamos haciendo las mejores jugadas del partido moviendo el balón rápidamente, este señor se dedica a mantener la bola en su mano para al final dejar 8 segundos de posesión y perderla en un pase suicida o en otro pase al hombre cubierto por 3 jugadores.

Sergio Sánchez hay que reconocer que maneja mejor el tempo del partido pero ayer tampoco fue su día. Y Jon Cortaberría no tuvo apenas opción de mover la pelota como a él (y a mí en las veces que le he visto dirigir el tempo) le gusta.

Respecto de Mike Hall, es el típico jugador de masas. Sincero como nadie, y muy temperamental se ha ganado el cariño del público rápidamente. Sentido sobre la pista, habituado a un tipo de juego que en Fuenlabrada no gusta. Señores de la directiva...¿Para qué se le ficha? Ustedes sabían cómo era este jugador... y si le fichan es con todas las consecuencias no para cortarle las alas ahora. Para mí, Mike Hall es fundamental ya que sabe alentar y picar al público. Interactúa y se divierte en este deporte, y lo siente como nada.

Y ya para finalizar este intenso artículo, comentar el tema Porfi. Hace tiempo que he visto que la situación ha perdido el norte. Según publican algunos medios, el entrenador dimite el pasado Domingo tras una bronca con Mike Hall, el cúmulo de derrotas que lleva y no dirigir apenas al equipo en la segunda parte. La situación se reconduce pero ayer no entiendo su decisión de mantener a Leo Mainoldi sentado en el banquillo hasta 3 minutos antes de finalizar el encuentro con todo ya perdido.

22.00 horas. 2 horas después Fuenlabrada despierta de su sueño, como en esas ocasiones que uno sueña profundamente e inexplicablemente rueda de la cama abajo. El golpe fue considerable. ¿Definitivo? No hay nada en esta vida. De todo nos conseguimos levantar.


  @bbarrete_bkball

No hay comentarios:

Publicar un comentario