domingo, 16 de enero de 2011

Historias de un sueño roto


Un sueño que se convirtió en pesadilla. Los sueños, según dicen, suceden por efecto del REM, Rapid Eye Movement, situación que se da durante el sueño, donde nuestros ojos quedan en un estado de movimientos rápidos, de los que no somos conscientes. Y concretamente se da esta situación en la fase de sueño profundo.

Sueño profundo, del que la afición de Fuenlabrada despertó con un manotazo a Mainoldi, a falta de 1,6 segundos para el final, que con un 76-75 en el marcador hubiera dado posibilidad de dos tiros, y como poco perder con dignidad, prórroga o ganar el partido. Y como viene siendo de costumbre en esta liga… ¿Para qué se va a sancionar? ¿Para qué sancionar esa falta o mirar el Instant Replay si con ese resultado el Real Madrid apeaba al Fuenlabrada del torneo del KO?

Pero sí fueron capaces de sancionar una falta en ataque a Valters en un partido en casa contra el Valladolid que hacía que Valladolid (sorpresón, cabezas de serie) venciera y sentenciara el encuentro.


¡Qué diferencia!

En el Norte de Toledo, todavía tenemos nuestro orgullo, orgullo que salió a relucir cuando con 16 abajo. Porque con 16 abajo y una estadística demoledora, augurio de los peores resultados posibles, en tiro de 3, Fuenlabrada sacó la casta que le caracteriza, esa sangre manchega que los jugadores tienen de prestado, y a base de triple consiguieron dar la vuelta al marcador.

El sueño de Fuenlabrada se avivaba. La afición cerraba los ojos, y entraba en fase REM.

Porque Gran Canaria ganaba de más de 25, y DKV también vencía en su encuentro. Pero… esa penetración de Llull y esa desafortunada, fatídica o como se quiera llamar por no decir palabras mayores, o por no dar lugar a pensar en otras cosas. Y como si de un gran manotazo que te devuelve del cielo a la tierra en pocos segundos, la afición pasó de la euforia a la tristeza. A las lágrimas. Al lloro. Porque Fuenlabrada, tras una primera vuelta impecable, digna de recordar en las mejores batallitas contadas a nuestros nietos cuando éstos se inicien en el baloncesto.

Algunos sueños se recuerdan. Y otros no. Este partido me recordó a aquel encuentro, solo que 17 jornadas después, disputado ante Real Madrid. Última jornada de liga. Fuenlabrada y Real Madrid estaban en la prórroga, sabedores que el Fuenlabrada necesitaba la victoria para con 13 victorias permanecer en la Liga ACB. Pero como es característico en Fuenlabrada, los sueños sueños son, y sí, efectivamente Fuenlabrada venció, pero se dio la combinación de resultados que condenaba al club madrileño a la Liga LEB.

Un sueño, que me ha parecido revivir la misma situación que hace unas cuantas temporadas. Mismos equipos, con jugadores distintos. Distinto escenario (Caja Mágica, de la que por cierto hablaré en otro artículo) y distinta fase de la competición con distinto premio. Pero idéntico resultado. El sueño no se pudo cumplir.

Dicen, que la mayoría soñamos con historias gratificantes, como suele ser dinero, buenos coches, buenas mujeres o que pertenecemos a la alta nobleza. Todos tenemos ese trabajo soñado, esa casa soñada, y ese coche soñado. A todos nos hubiera gustado ser algo diferente a lo que somos hoy en día. Sueños. Sueños, que como hoy, se rompen. Sueños que no se pueden hacer realidad.

Un sueño perdido en el camino. Un sueño, que podría haber sido mágico. Más de 100 aficionados sufrían con los devenires del equipo de la camiseta naranja, donde una y otra vez Biyombo (6 puntos, 3 tapones, 2 mates y un partido a nivel defensivo fantástico emparejado con Felipe Reyes), y Ayón (16 puntos, 6 rebotes, 24 valoración) hacían de las suyas para aguantar a un Real Madrid comandado por un sensacionalNicola Mirotic (19 puntos, 7 rebotes, 20 valoración) y un Sergi Llull que definitivamente acabó con todo a falta de 5 segundos y poco para el final (15 puntos, 14 val.)
 
Cuando en un sueño, hay un héroe y un villano, el héroe sale en brazos del pabellón. Y la afición del Real Madrid (impecable, por cierto), supo reconocerlo con una tremenda ovación de despedida al equipo del norte de Toledo. Equipo, que se quedó en la cancha, con los ojos vidriosos porque todos habían vuelto del país de los sueños, para regresar a la realidad de la Liga ACB.

Equipo, que por un momento, permitió que este humilde aficionado y poco entendido de baloncesto, pudiera soñar.

Pero… en Fuenlabrada seguiremos soñando. Porque si algo ha demostrado este conjunto de jugadores, es que con Batista o sin él, todo es posible.

Caja Mágica (Aunque debería llamarlo “Cagada Mágica” porque…). El escenario, que por nombre podía ser ideal, idílico, mágico, fantástico, como en el mejor de los sueños posibles, para que Fuenlabrada fuera el primer equipo en vencer sobre ese parqué. Pero, no. 3 hombres hicieron que el sueño no fuera posible ni por unos segundos. Y me despertaron de mi sueño, para convertirlo en la peor de las pesadillas.

Madrid, Caja Mágica.
5579 espectadores.


76 – Real Madrid (Puntuación: 8. Sufrieron demasiado ante un equipo muy mermado). (19+20+16+21): Prigioni (9), Suárez (4), Velickovic, Fischer (8) y Llull (15) -equipo inicial-, Rodríguez (6), Reyes (11), Tucker (4), Vidal y Mirotic (19).

75 – Baloncesto Fuenlabrada (Puntuación 10. Hicieron soñar a toda una ciudad). (23+8+12+32): Laviña (5), Valters (13), Ayón (16), Guardia y Cortaberría (6) -equipo inicial-, Mainoldi (15), Kus (7), Colom (7), Biyombo (6) y Rabaseda.

Árbitros: Amorós, García y Rial. (Puntuación: 7,5) Salvo por la última jugada del partido que pudo dar un resultado diferente, su actuación fue buena.



@bbarretea

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