lunes, 20 de diciembre de 2010

La cocina tradicional vasca sucumbe ante las tapas de Madrid


Sí, señores sí. Hincamos el diente. Pero no solo al Bizkaia Bilbao Basket en un partido raro desde el principio. Sino que hincamos el diente (el señor Romo, señora y servidor) a unas gambitas a la plancha y unos langostinos (era imposible distinguir cual era cual) y unas croquetitas caseras (y más cositas que dejamos para nuestro libre disfrute) espectaculares en una cena post-partido, que me hace creer aun más en esto.

Y es que, sinceramente, nadie de los que escribimos aquí ganamos un duro. Pero nadie. Es más, perdemos dinero semana tras semana en parking, en cenas o en refrescos, en transporte o en el cigarrito post-partido, es decir, en todos y cada uno de los vicios que tenemos para el desempeño correcto de nuestro trabajo.

Pero obtenemos una gratificante recompensa, y no puede ser otra, que gracias a una pelotita naranja que entra en una cosa de tela situada a 3 metros (y poco) ¿sobre el cielo?, unos cuantos nos juntamos para hacer algo que nos gusta, disfrutar de los partidos, y sobre todo, establecer una amistad.


Y es que, el partido de hoy, compartiendo mesa y mantel con don  Juan Carlos (que no el Rey de España, sino el Rey de la Radio, Romo), y señora, me hace creer más que nunca en que esto merece la pena. Y no es que haya pasado por una etapa especialmente buena en mi vida, de hecho, digamos que he estado en la peor etapa posible hace muy poco tiempo, pero el saber, que en la distancia, tienes gente que confía en lo que haces y que aunque la hayas visto dos veces en tu vida, siempre te podrás juntar para compartir más que un simple partido… es de alabar.

Volviendo a la “cocina”,  Salva Maldonado al más puro estilo Juan Mari Arzak, supo dar con la receta para contrarrestar el picante y el mal sabor que le dio a la comida un terceto, que sabe siempre dar la nota y dificultar los menús navideños.

Sí, señores. Sí. Me refiero a los árbitros, que una vez más mostraron un nivel bajo, muy bajo, con un criterio no definido (técnica a Valters nada más empezar, una segunda más merecedora no sancionada, faltas “blanditas” sancionadas y otras “duras” sin sancionar, una antideportiva al Bilbao Basket no sancionada, una técnica merecida por Fotis no sancionada, jugadas de dudosa sanción sancionadas como tal, pero otras evidentes no sancionadas…)

En definitiva, en mi vida, en todo este tiempo que llevo viendo baloncesto, había visto un espectáculo sin igual. Ni a una afición tan cabreada y tan mosqueada por la actitud del trío director. Que leches, que es de guasa, que la mesa se tire durante todo el lanzamiento de unos tiros libres avisando a los árbitros porque había corrido el reloj… y no se enteraran.

Y es que, el Fernando Martín es así: cena, espectáculo y una dosis de exaltación y de liberación de adrenalina.

En cuanto a la receta de Maldonado… muy sencilla: 250 gramos de humildad, con 300 de coraje, 200 de 5000 personas gritando, 1 cucharadita de un “Batista revival”, dos de un “Mainoldi in the exactly moment” y otro tanto de un “Rabaseda no estoy pero estoy”. Mezclado todo esto con la cantidad ideal de rotación y de importancia para todos los jugadores… da el producto perfecto: una victoria que engrandece al equipo notablemente.

Y es que…la afición tiene que recordar este partido como nunca. Sinceramente, la primera parte del Fuenlabrada ha sido perfecta. C’est Magnifique como dirían por Francia, expertos en las artes culinarias. 45 puntos anotados por parte de 35 del Bilbao Basket, un equipo perdido entre los fogones del Fernando Martín. Sin identidad, que mostró como diría nuestro compañero “Romito” “el camino que nunca tuvo que tomar”.

¡Ay! Si Ferrán Adriá viera lo que se cocinaba en el Fernando Martín…. después de las sensaciones del comienzo del partido, donde se veía un Fuenlabrada sobre todo con el cocinero Jefe funcionando en la difícil cocina del Sur de Madrid, un Esteban Batista pletórico, de repente se fue a buscar la pimienta. Pimienta que hacía falta para poner el punto “picante al partido”.

Pero…no volvió hasta el final. Junto a un Xavi Rabaseda que estuvo todo el encuentro catando aquí y allá, pero no conseguía hacer un producto bueno. Hasta el último cuarto donde la cocina completa funcionó. Y de qué manera.

La cuchara mágica de Maldonado arriesgó, jugándose una de las últimas jugadas del encuentro con Quino Colom (un Quino bastante perdido que tiene que mejorar la dirección del juego mucho. Y tiene que mirar a las sartenes, que si no, el aceite quema y le salpica).

Y…qué decir de la jugada… salió mal. Tan mal que a puntito estuvimos de tener que tirar el menú y empezar de cero, merendándonos al próximo rival. Acompañado de una pérdida de balón posterior que con el Bilbao Básket a 4 puntos…dejaba todo pendiente de una última hervida.

Hervida que llegó con Leo Mainoldi que cerró la cena con un golpe de autoridad a base de tres puntos (colega, como diría Chicho Terremoto, lo mejor para acompañar el desayuno).

Fuenlabrada. Un equipo que de los 6 encuentros disputados en casa, ha vencido en 6. Y este último hincando el diente y dando un golpe de autoridad a la Liga ACB. Una Liga ACB cada vez más…deprimente.

Sobre el Bilbao…os recomiendo leer la crónica que publicará Juan Carlos Romo, y si queréis detalles técnicos y estadística del partido (odio con todas mis ganas todo lo que lleve la palabra Estadística porque como ciencia, es inexacta y nunca muestra la realidad completa, digamos que estadísticamente es sesgada….aunque a largo plazo, es insesgada) la crónica deSergio Villarroel, que como sabréis es mi compañero en Fuenlabrada.

Y es que… para cerrar ya esta chapa impresionante sobre menús navideños y otros menesteres, hay que comentar que la Cocina tradicional vasca, en este caso no pudo vencer a las (Salvajes y económicas) tapas de Madrid. ¿O no Juan Carlos?

Una nota a añadir, y es que tengo que felicitar a la Peña Fuenlabrada Blues por intentar constantemente que animar no sea tan tedioso y aburrido como siempre. Ya que animar no significa aporrear un bombo hasta la exhalación.

¡Disfruten de sus cenas de Empresa / clubes o Instituciones! (Los invitados a ellas, que no todos tenemos el gusto de poder acudir a una ya que siempre hubo clases en todas las profesiones y empresas).

Y en el periodismo no puede ser menos.



@bbarretea

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